jueves, 6 de enero de 2011

6 DE ENERO - EPIFANIA DEL SEÑOR


«Los reyes de Tarsis y de las costas lejanas le paguen tributo. Que los reyes de Arabia y de Sebá le traigan regalos; que todos los reyes le rindan homenaje y lo sirvan todas las naciones» (cf. Salmo 72,10-11). La Solemnidad de hoy nos muestra el cumplimiento de esta profecía en la história de los Reyes Magos, los sábios "paganos" que llegaron al pesebre en Belén. El naciemiento del Salvador aparece así, como el Evento que interesa no solo al Pueblo de Israel, sino a cada hombre como tal. La Liturgia presenta un hecho particular – la adoración de los Magos – y a travéz de eso nos atrae dentro la Realidad divina. Es el método de Dios: la Encarnación.
Los tres Reyes Magos, cuyos restos mortales se conservan en la Catedral de Colonia, fueron hombres de profunda espera, que analizában el cielo tratando de encontrar los signos del Creador. Para hacerse encontrar también de ellos, el Señor utilíza lo que a ellos les es mas familiar: la estrella. Es una estrella de luminosidad y dimenciónes similares a calquiér otra, pero al mísmo tiempo absolutamente ùnica: brillando en sus rostros, de hécho, despiérta el corazón, mostrando por cual Luz ellos fuéron de verdad héchos y metiéndolos así en camino.
Se tratába, de un “signo”: un cual cosa de absolutamente mensurable, pero que nos hace pensar en una Realidad más grande.
A un cierto punto de su viaje, cuando llegáron a Jerusalén, la estrella paréce desaparecer. En verdad habían llagado de frente a una estrella más grande, para reconocerla debían dar un paso más allá. Reconociéron, de hécho, de haber estado conducídos al corazón de Israel, el Pueblo que el Señor había elegído para Su demora, y a aquella nueva estrella se confiáron para proseguír su camino. Después del cosmos, lo creado, la primera Aleanza, es el “grande signo” que Dios puso en el mundo, a travéz del misterio de la predilección.
Sin embárgo paréce que ésta, a pesar de ser la mísma luz no resplendía con la mísma pureza del astro celestial, porque en diversos modos indicáron a los magos el camino pero animados por las intenciones mas diversas: el rei Erodes se servía de ellos para eliminar un posible rival en el poder y competente al titulo de rey; el jefe de los sacerdotes y de los escribas usaba de la sabiduria recibída de Dios para asegundar lo que Erodes pedía, tanto de permanecer a Jerusalén, en lugar de acompañar a los magos hasta Belén.
El Evangelista nos muestra así, el Misterio mísmo de la Iglesia, la comunidad de aquellos que por gracia divina fuéron héchos hijos del Hijo, pero que al mísmo tiempo son llamados a convertírse con la ayuda divina plenamente participes de la Victoria de Cristo sobre el pecado y sobre la muerte.
Confiémos en el Señor Jesùs que sobre todo a través de aquellos astros particularmente explendentes que son los santos, indíca incansablemente y con divina fidelidad, la Iglesia como el lugar del escuentro con Él, y junto con los magos aprendámos de la Beata Virgen María y de la fe de los simples como los pastores, a estar de frente a la Presencia de Cristo, sobre todo la presencia Eucaristica, ofreciendo al Rey de los reyes el oro de nuestros “tesoros”, al Dios con nosotros el incienso de nuestra oración y al Redentor Crusificado y Resucitado la mirra de nuestros sufrimientos.
Nos descubrirémos así, siempre más participantes de la Vida del Señor Jesùs, ùnico verdadero “Astro del Cielo”, y se cumplirá también en nosotros la profecía de Isaias: “Al ver esto, estarás radiante, palpitará y se ensanchará tu corazón, porque se volcarán sobre ti los tesoros del mar y las riquezas de las naciones llegarán hasta ti” (Cf. Is. 60, 5)

(ERRORES ORTOGRAFICOS DE ORIGEN)
CONGREGATIO PRO CLERICIS

jueves, 23 de diciembre de 2010

Navidad 2010


A pocos días de recordar el nacimiento de Nuestro Señor queremos hacer llegar un saludo fraterno a todos nuestros lectores, que la Navidad sea un motivo más, tal vez el más importante, para reunir a las familias, reencontrarse con amigos y pedir juntos en el pesebre que el siguiente año sea de bendición para las labores de la Iglesia, de crecimiento espiritual para todos sus fieles y de mucha sabiduría para todos sus pastores...
Acerquémonos también agradecidos por las cosas buenas y por las malas también, delante del Divino Niño, que se hizo hombre para salvarnos y pensemos en cuánto hacemos para merecernos esa salvación, pensemos en cuántas veces le hemos ofendido y pidamos gracias para no ofenderle más. Y algo muy importante, hagamos de estos días agradables a todos para que se sienta más viva la presencia de Quien está vivo y permanece con nosotros.

Ciudadano Católico desea a todos y todas una feliz Navidad y un año 2011 lleno de bendiciones.

Dios les bendiga!!!

viernes, 3 de septiembre de 2010

3 de septiembre: San Gregorio Magno



Hoy recordamos a San Gregorio Magno, Papa, doctor de la Iglesia Latina, defensor de la supremacía del papado. Combatió la herejía nestoriana (postulaba la separación de las naturalezas humana y divina de Nuestro Señor).

Estudió intensamente la Sagrada Escritura y la vida de los monjes de Occidente. Se distinguió por su austeridad de vida y por la intensidad de su oración. Por eso es llamado doctor de la compunción y de la contemplación, pues fue modelo tanto en ascética como en mística.
Sus obras teológicas y la autoridad de las mismas fueron indiscutidas hasta la llegada del protestantismo. Una de sus tantas grandes obras fue la conversión de Inglaterra, renovó el culto y la liturgia con el Sacramentario y renovó la práctica de las estaciones cuaresmales en las iglesias romanas, para las que compuso 40 homilias sobre los Evangelios.

Sin duda, su obra más famosa fue la del canto que lleva su nombre, canto gregoriano. Publicó el Antifonario y fundó escuelas de canto, reunió los cantos que ya formaban parte de la tradición y los puso en una sola liturgia.
Su honor es el de la Iglesia universal y su grandeza el ser y llamarse «Siervo de los siervos de Dios», título que pasará a ser desde entonces patrimonio de todos los Papas.

Que la fiesta de San Gregorio Magno nos haga reflexionar profundamente en el culto de las cosas sagradas y la liturgia, en especial en el canto litúrgico que en los últimos tiempos no son acordes, en muchos casos, para la renovación incruenta del sacrificio de la Cruz (Misa).

martes, 29 de junio de 2010

26 de junio, San josemaría Escrivá


El pasado 26 de junio la Iglesia conmemoró a San Josemaría Escrivá de Balaguer, fundador del Opus Dei, con este motivo el viernes 25 se celebró una Misa en su honor, que fué presidida por Mons Edmundo Abastoflor, Arzobispo de Nuestra Señora de La Paz, acompañado por S.E. Mons. Giambattista Diquattro, nuncio de S.S. Benedicto XVI, Mons Jesús Juarez, Obispo de El Alto y sacerdotes del Opus Dei.
En esta fecha importante se hace latente con más fuerza el llamado universal a la santidad, en medio de las actividades cotidianas, en el trabajo, en la familia, en los estudios, en fin, en cada cosa en la que ponemos nuestro granito de arena para construir una mejor sociedad, pues en medio de todo debemos poner a Nuestro Señor Jesucristo.

"¿Quieres de verdad ser santo? —Cumple el pequeño deber de cada momento: haz lo que debes y está en lo que haces."(Camino)

Cumplamos con nuestras tareas poniéndoles "algo" más, amor, y así ofrecerle a Dios nuestra jornada de trabajo, pensando primero en los demás y con el fin de que sea El el que brille

viernes, 16 de abril de 2010

LXXXIII Aniversario natal y V de su pontificado


Hoy, viernes 16 de abril de 2010, la Iglesia se alegra junto al Santo Padre en ocasión de su aniversario natal y seguidamente, el lunes 19, se conmemoran cinco años de su elección como Pontifice de la Santa Iglesia. Unidos a la Iglesia universal pongamos en nuestras oraciones a Benedicto XVI para que sea luz de todos los cristianos y continúe en el gobierno de la Iglesia de Nuestro Señor por muchos años más.

Ud. mismo puede enviar una falicitación electrónica disponible en la página de los Heraldos del Evangelio:

http://www.arautos.org/view/show/14721-5-anos-de-pontificado-do-papa-bento-xvi

domingo, 13 de diciembre de 2009

CARTA DEL CARDENAL PREFECTO A LOS SACERDOTES

Diciembre de 2009

Queridos Presbíteros:

La oración ocupa necesariamente un sitio central en la vida del Presbítero. No es difícil entenderlo, porque la oración cultiva la intimidad del discípulo con su Maestro, Jesucristo. Todos sabemos que cuando ella falta la fe se debilita y el ministerio pierde contenido y sentido. La consecuencia existencial para el Presbítero será aquella de tener menos alegría y menos felicidad en el ministerio de cada día. Es como si, en el camino del seguimiento a Cristo, el Presbítero, que camina junto a otros, comenzase a retardarse siempre más y de esta manera se alejase del Maestro, hasta perderlo de vista en el horizonte. Desde este momento, se encuentra perdido y vacilante.

San Juan Crisóstomo, comentando en una homilía la Primera Carta de San Pablo a Timoteo, advierte sabiamente: “El diablo interfiere contra el pastor […] Esto es, si matando las ovejas el rebaño disminuye, eliminando al pastor, él destruirá al rebaño entero”. El comentario hace pensar en muchas de las situaciones actuales. El Crisóstomo advierte que la disminución de los pastores hace y hará disminuir siempre más el número de los fieles de la comunidad. Sin pastores, nuestras comunidades quedarán destruidas.

Pero quisiera hablar aquí de la necesidad de la oración para que, como dice el Crisóstomo, los Padres venzan al diablo y no sean cada vez menos. Verdaderamente sin el alimento esencial de la oración, el Presbítero enferma, el discípulo no encuentra la fuerza para seguir al Maestro y, de esta manera, muere por desnutrición. Consecuentemente su rebaño se pierde y, a su vez, muere.

Cada Presbítero, pues, tiene una referencia esencial a la comunidad eclesial. Él es un discípulo muy especial de Jesús, quien lo ha llamado y, por el sacramento del Orden, lo ha configurado a sí, como Cabeza y Pastor de la Iglesia. Cristo es el único Pastor, pero ha querido hacer partícipe de su ministerio a los Doce y a sus Sucesores, por medio de los cuales también los Presbíteros, aunque in grado inferior, participan de este sacramento, de tal manera que también ellos llegan a participar en modo propio al ministerio de Cristo, Cabeza y Pastor. Esto comporta una unión esencial del Presbítero a la comunidad eclesial. El no puede hacer menos de esta responsabilidad, dado que la comunidad sin pastor muere. Como Moisés, el Presbítero debe quedarse con los brazos alzados hacia el cielo en oración para que el pueblo no perezca.

Por esto, el Presbítero debe permanecer fiel a Cristo y fiel a la comunidad; tiene necesidad de ser hombre de oración, un hombre que vive en la intimidad con el Señor. Además, tiene la necesidad de encontrar apoyo en la oración de la Iglesia y de cada cristiano. Las ovejas deben rezar por su pastor. Pero cuando el mismo Pastor se da cuenta de que su vida de oración resulta débil es entonces el momento de dirigirse al Espíritu Santo y pedir con el ánimo de un pobre. El Espíritu volverá a encender la pasión y el encanto hacia el Señor, que se encuentra siempre allí y que quiere cenar con él.

En este Año Sacerdotal queremos orar con perseverancia y con tanto amor por los Sacerdotes y con los Sacerdotes. A tal efecto, la Congregación para el Clero, cada primer jueves de mes, a las cuatro de la tarde, durante el Año Sacerdotal, celebra una Hora eucarística-mariana en la Basílica de Santa María la Mayor, en Roma, con los Sacerdotes y por los Sacerdotes. Con gran alegría, muchas personas acuden a rezar con nosotros.

Queridísimos Sacerdotes, la Navidad del Señor está a la puerta. Quisiera daros mis más y mejores augurios de Feliz Navidad y Próspero Año Nuevo 2010. Junto al pesebre, el Niño Jesús non invita a renovar hacia El aquella intimidad de amigo y de discípulo para enviarnos de nuevo como sus evangelizadores.

Cardenal Cláudio Hummes

Arzobispo Emérito de San Pablo

Prefecto de la Congregación para el Clero

miércoles, 7 de octubre de 2009

Nuestra Señora del Santo Rosario


Su fiesta fue instituida por el Papa san Pío V el 7 de Octubre, aniversario de la victoria obtenida por los cristianos en la Batalla naval de Lepanto (1571), atribuida a la Madre de Dios, invocada por la oración del rosario. La celebración de este día es una invitación para todos a meditar los misterios de Cristo, en compañía de la Virgen María, que estuvo asociada de un modo especialísimo a la encarnación, la pasión y la gloria de la resurrección del Hijo de Dios.

Historia del Rosario
Desde el principio de la Iglesia, los cristianos rezan los salmos como lo hacen los judíos.
Mas tarde, en muchos de los monasterios se rezan los 150 salmos cada día. Los laicos devotos no podían rezar tanto pero querían según sus posibilidades imitar a los monjes. Ya en el siglo IX había en Irlanda la costumbre de hacer nudos en un cordel para contar, en vez de los salmos, las Ave Marias. Los misioneros de Irlanda mas tarde propagaron la costumbre en Europa y hubieron varios desarrollos con el tiempo.

Santo Domingo busca las ovejas perdidas

La Madre de Dios, en persona, le enseñó a Sto. Domingo a rezar el rosario en el año 1208 y le dijo que propagara esta devoción y la utilizara como arma poderosa en contra de los enemigos de la Fe.

Domingo de Guzmán era un santo sacerdote español que fue al sur de Francia para convertir a los que se habían apartado de la Iglesia por la herejía albingense. Esta enseña que existen dos dioses, uno del bien y otro del mal. El bueno creó todo lo espiritual. El malo, todo lo material. Como consecuencia, para los albingenses, todo lo material es malo. El cuerpo es material; por tanto, el cuerpo es malo. Jesús tuvo un cuerpo, por consiguiente, Jesús no es Dios.

También negaban los sacramentos y la verdad de que María es la Madre de Dios. Se rehusaban a reconocer al Papa y establecieron sus propias normas y creencias. Durante años los Papas enviaron sacerdotes celosos de la fe, que trataron de convertirlos, pero sin mucho éxito. También habían factores políticos envueltos.

Domingo trabajó por años en medio de estos desventurados. Por medio de su predicación, sus oraciones y sacrificios, logró convertir a unos pocos. Pero, muy a menudo, por temor a ser ridiculizados y a pasar trabajos, los convertidos se daban por vencidos. Domingo dio inicio a una orden religiosa para las mujeres jóvenes convertidas. Su convento se encontraba en Prouille, junto a una capilla dedicada a la Santísima Virgen. Fue en esta capilla en donde Domingo le suplicó a Nuestra Señora que lo ayudara, pues sentía que no estaba logrando casi nada.

La Virgen acude en ayuda de Santo Domingo de Guzmán

La Virgen se le apareció en la capilla. En su mano sostenía un rosario y le enseñó a Domingo a recitarlo. Dijo que lo predicara por todo el mundo, prometiéndole que muchos pecadores se convertirían y obtendrían abundantes gracias.

Domingo salió de allí lleno de celo, con el rosario en la mano. Efectivamente, lo predicó, y con gran éxito por que muchos albingenses volvieron a la fe católica.

Lamentablemente la situación entre albingences y cristianos estaba además vinculada con la política, lo cual hizo que la cosa llegase a la guerra. Simón de Montfort, el dirigente del ejército cristiano y a la vez amigo de Domingo, hizo que éste enseñara a las tropas a rezar el rosario. Lo rezaron con gran devoción antes de su batalla más importante en Muret. De Montfort consideró que su victoria había sido un verdadero milagro y el resultado del rosario. Como signo de gratitud, De Montfort construyó la primera capilla a Nuestra Señora del Rosario.

Las promesas de la Virgen a los que recen el rosario

Un creciente número de hombres se unió a la obra apostólica de Domingo y, con la aprobación del Santo Padre, Domingo formó la Orden de Predicadores (mas conocidos como Dominicos). Con gran celo predicaban, enseñaban y los frutos de conversión crecían. A medida que la orden crecía, se extendieron a diferentes países como misioneros para la gloria de Dios y de la Virgen.

El rosario se mantuvo como la oración predilecta durante casi dos siglos. Cuando la devoción empezó a disminuir, la Virgen se apareció a Alano de la Rupe y le dijo que reviviera dicha devoción. La Virgen le dijo también que se necesitarían volúmenes inmensos para registrar todos los milagros logrados por medio del rosario y reiteró las promesas dadas a Sto. Domingo referentes al rosario.

Promesas de Nuestra Señora, Reina del Rosario, tomadas de los escritos del Beato Alano:

1. Quien rece constantemente mi Rosario, recibirá cualquier gracia que me pida.
2. Prometo mi especialísima protección y grandes beneficios a los que devotamente recen mi Rosario.
3. El Rosario es el escudo contra el infierno, destruye el vicio, libra de los pecados y abate las herejías.
4. El Rosario hace germinar las virtudes para que las almas consigan la misericordia divina. Sustituye en el corazón de los hombres el amor del mundo con el amor de Dios y los eleva a desear las cosas celestiales y eternas.
5. El alma que se me encomiende por el Rosario no perecerá.
6. El que con devoción rece mi Rosario, considerando sus sagrados misterios, no se verá oprimido por la desgracia, ni morirá de muerte desgraciada, se convertirá si es pecador, perseverará en gracia si es justo y, en todo caso será admitido a la vida eterna.
7. Los verdaderos devotos de mi Rosario no morirán sin los Sacramentos.
8. Todos los que rezan mi Rosario tendrán en vida y en muerte la luz y la plenitud de la gracia y serán partícipes de los méritos bienaventurados.
9. Libraré bien pronto del Purgatorio a las almas devotas a mi Rosario.
10. Los hijos de mi Rosario gozarán en el cielo de una gloria singular.
11. Todo cuanto se pida por medio del Rosario se alcanzará prontamente.
12. Socorreré en sus necesidades a los que propaguen mi Rosario.
13. He solicitado a mi Hijo la gracia de que todos los cofrades y devotos tengan en vida y en muerte como hermanos a todos los bienaventurados de la corte celestial.
14. Los que rezan Rosario son todos hijos míos muy amados y hermanos de mi Unigénito Jesús.
15. La devoción al Santo rosario es una señal manifiesta de predestinación de gloria.