jueves, 28 de febrero de 2013

FIN DEL PONTIFICADO DE BENEDICTO XVI



"Está bien, servidor bueno y fiel, le dijo su señor, ya que respondiste fielmente en lo poco, te encargaré de mucho más: entra a participar del gozo de tu señor" (Mt 25, 21).

De esa forma el cardenal Ratzinger fue llamado a ser el Vicario de Cristo, el dulce Cristo en la tierra y hoy, 28 de febrero de 2013 abre las puertas, con la humildad de quien se sabe nada delante de Dios, para dar paso a su sucesor. Mucho se ha dicho sobre su renuncia al Pontificado, pero más que todo se han aprovechado, una vez más, los enemigos de la Iglesia para atacarla con sus embustes, mentiras “bien” preparadas que sólo buscan el escándalo público de la única institución fundada por Cristo para la salvación de los hombres. No sorprenden tanto estos ataques cobardes, de medios, periodistas, pastores de otros credos y hasta de ex presidentes que faltan a la verdad o que fundamentan sus criterios y opiniones en la mentira y el odio que le tienen al catolicismo sus enemigos. Mejor aún para nosotros pues nos vemos casi obligados a buscar en la oración el refugio perfecto para nuestras inquietudes y preocupaciones, debemos sentirnos agradecidos con el Señor por vivir estos tiempos, Él lo hace todo bien y hasta de lo malo saca el bien.

Nos hemos dado el gran lujo de tener a Benedicto XVI como Papa, un personaje muy poco comprendido por el mundo y, lo más doloroso, por los propios católicos, pero su legado de tantas enseñanzas plasmadas en sus alocuciones, encíclicas, catequesis, etc. Es un gran tesoro que perdurará durante mucho tiempo en el corazón de la Iglesia, quedará en la historia como el Papa que lucho contra el relativismo que agobia a nuestra sociedad, como el incansable defensor de la dignidad humana que consciente de las exigencias que el cargo conlleva, decidió renunciar, tenía todo el derecho, lo sabemos, pero nos queda ese vacío propio de cuando un padre deja a su familia para buscar mejores días… GRACIAS SANTO PADRE!!!

Para quienes han tenido la gracias de leer sus escritos y para quienes nos falta un buen tanto, profundicemos sus enseñanzas que son las de Nuestro Señor y ahora que vamos camino al cónclave que elegirá a su sucesor, animados por la certeza de saber que es el mismo Cristo que elige a Su Vicario, pongamos a la Iglesia en nuestras oraciones, unidos todos formamos el Pueblo de Dios.

Que Nuestra Señora, la Virgen María, que es Mater Eclessiae sea portadora de nuestras oraciones y unidos a ella pidamos por el futuro Papa.

Viva Cristo!!! Viva el Papa!!!

martes, 25 de diciembre de 2012

MENSAJE PARA LA NAVIDAD 2012


Un año más nos encuentra en los afanes de preparar las fiestas de fin de año, entre ellas y la más importante, la Navidad que este año viene precedida por rumores y cuentos de que se acaba el mundo,  de que acaba una era y empieza otra con “energías positivas”, no es novedad, claro está, como tampoco debería ser novedad ponernos a pensar en si estamos preparados para ese momento, el del “juicio final” o en nuestra propia muerte. Hace unas semanas, durante un curso de Biblia, un sacerdote jesuita que dio una charla sobre el libro del Apocalipsis y hablando sobre este tema decía que debíamos estar como los scouts, “siempre listos”, que venga el Señor y nosotros,”siempre listos” y creo que todos quisiéramos que el Señor nos encuentre así, pero no es tan fácil, lo dice San Agustín “Dios que te creó sin ti, no te salvará sin ti”, porque es la lucha de todos los días en el cumplimiento de Su voluntad, somos libres de elegir y nos equivocamos, y como en todo, Dios mismo en su infinita bondad nos da la solución, la Confesión. Hago un pequeño paréntesis para pensar en este sacramento, ¿somos conscientes de su importancia?, ¿sabemos qué cosas son necesarias para hacer una buena confesión?, ¿frecuentamos este sacramento?. Entonces, animados por la misericordia de Dios, podemos continuar esa lucha de todos los días.
Justamente en el camino nos sorprende la Navidad, con la premura del mundo actual, con las preocupaciones de fin de año y cabe también preguntarse si estamos preparados para recordar la primera venida de Nuestro Señor, ya de la segunda tenemos “bastante” tiempo para prepararla y el Santo Padre nos anima a armar el pesebre familiarmente y no desviar nuestros pensamientos en cosas de poca monta como lo material, sino en lo que más importa, la vida espiritual. Así que, aprovechemos todos los medios que tenemos a nuestra disposición para que este día no nos tome desprevenidos o con el corazón puesto en lo que poco importa, pidamos a María, madre de Dios, que supo preparar su vida entera y en especial esos nueve meses antes del nacimiento, para recibir como se merece al Rey del Universo.

Reciban todos nuestros seguidores y lectores, católicos y no católicos, en especial los que se tomaron un tiempito para escribir y comentar o simplemente animarnos a seguir adelante, un abrazo fraterno y que pasen una muy FELIZ NAVIDAD, que el siguiente año 2013 este lleno de bendiciones y éxitos, gracias por todo!!!

viernes, 2 de noviembre de 2012

CENSO BOLIVIA 2012


"¿Para qué sirve el Censo?, Para saber cuántos somos, dónde y cómo vivimos y qué necesitamos..." Así comienza una de las muchas propagandas difundidas por el INE (Instituto Nacional de Estadística) para impulsar el Censo del 21 de noviembre en Bolivia, pero,  ¿será que realmente el Estado podrá planificar las estrategias sociales, económicas, políticas, etc. obviando algo tan importante como la Religión, sea cual sea, independientemente de la católica que es profesada por un 80% aproximadamente? Tal vez sí, pero no con la precisión necesaria, pues una vez más se trata a la persona como un consumidor o en el peor de los casos y al estilo socialista, como un obrero que trabaja para el Estado, sin importar sus fines de semana, feriados, domingos y vacaciones, y sobre todo, descuidando a su familia, centro de toda sociedad. Y para esto, no tomarán en cuenta las creencias de una población profundamente creyente y religiosa, cuando son éstas las que aportan formación en valores como la solidaridad, honestidad, justicia, etc. de la forma más humana que existe.

Tomando en cuenta esta variable, cualquier asambleísta pensaría muy bien antes de proponer leyes asesinas a favor del aborto u otras propuestas de sentido antinatural pues tendría que enfrentarse a una gran mayoría de cristianos (católicos y protestantes) que aman y defienden la vida, pero éste es sólo un ejemplo de tantos porque el Estado debe ofrecer calidad de educación, salud y poner el bienestar del ciudadano como objetivo principal de todas sus políticas.

Pero todo esto nos debe llevar a reflexionar profundamente sobre la unidad de vida, ¿llevo a Cristo a mi lugar de trabajo, a mi lugar de estudio o solamente me limito a cumplir el precepto de los domingos y fiestas importantes?, especialmente en este Año de la Fe, en el que estamos llamados a profundizarla y vivirla plenamente.

sábado, 21 de abril de 2012

Algunos puntos importantes sobre sexualidad (6º de primaria)


Consideraciones previas

  • “Dios creó el hombre a imagen suya; [...] hombre y mujer los creó” (Gn 1, 27). “Creced y multiplicaos” (Gn 1, 28); “el día en que Dios creó al hombre, le hizo a imagen de Dios. Los creó varón y hembra, los bendijo, y los llamó “Hombre” en el día de su creación” (Gn 5, 1-2).
  • La sexualidad abraza todos los aspectos de la persona humana, en la unidad de su cuerpo y de su alma.
  • Al crear al ser humano hombre y mujer, Dios confiere la dignidad personal de manera idéntica a uno y a otra. A cada uno, hombre y mujer, corresponde reconocer y aceptar su identidad sexual. 
  • La sexualidad es algo querido por Dios y por lo tanto algo bueno, pero debe ser vivida con orden y como enseña la Iglesia.
  • Fuimos puestos en este mundo para conocer, amar y servir a Dios.
  • Servimos a Dios cumpliendo sus mandamientos, cumpliendo nuestros deberes.

La Iglesia y la educación sexual

Dada la naturaleza de la sexualidad humana, la Iglesia aprueba vigorosamente su enseñanza franca y correcta a la luz del Evangelio y sus enseñanzas.

Vocaciones y educación sexual

El acto sexual está reservado al matrimonio, por ello, su uso depende de la vocación que Dios da a cada uno:
  • Virginidad sacerdotal y en la vida religiosa
  • Virginidad en el mundo
  • Matrimonio

Reverencia por el cuerpo

Todo el cuerpo es santo y sagrado porque ha sido hecho por Dios, porque es miembro del Cuerpo de Cristo y morada del Espíritu Santo.
El cuerpo es para Dios y Dios para el cuerpo, dice San Pablo: “¿O no sabéis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, que está en vosotros y habéis recibido de Dios, y que, por tanto, ya no os pertenecéis? Habéis sido comprados a gran precio?
            Glorificad, pues,  a Dios en vuestro cuerpo.”

Debemos conservar el alma como en el día de nuestro bautismo: limpia, sin mancha, llena de gracia, somos como un sagrario en el que Dios habita.

Santa María

La Virgen María es muy importante en este tema, es nuestro modelo de pureza, ella es inmaculada, sin mancha de pecado. Muchas personas, santos y gente común dan testimonio del poder de su nombre en las tentaciones contra la pureza y por ser nuestra Madre, podemos acudir a ella para que nos enseñe a amar a Dios con un corazón limpio.

6º mandamiento: “No cometerás actos impuros”

¿Qué nos manda el sexto mandamiento?
Que seamos puros y castos en obras y palabras
¿Qué nos propone Dios para ser felices?
  • Amar la pureza como regalo de Dios.
  • Cuidar el pudor y la delicadeza en el vestir.
  • Huir de las ocasiones que nos pueden hacer pecar.
  • No ver programas, películas paginas de Internet inapropiados.
  • Saber decir que no a las ocasiones de pecado.
  • Cultivar un gran a amor a Jesús y a María que nos dieron el mejor ejemplo de pureza.
  • Recibir los sacramentos con frecuencia, Comunión y Confesión.
  • Acudir a Santa María rezando tres Avemarías antes de acostarnos.
  • Imitar a Jesús que vivió la castidad sin ensuciar su cuerpo.

9º mandamiento: “No consentirás pensamientos ni deseos impuros”

¿Qué nos manda el noveno mandamiento?
Que seamos puros y castos en pensamientos y deseos.

¿Qué nos propone Dios para ser felices?
  • Ser puro y limpio en el corazón y la mi mente.
  • Guardar el pudor en el vestir, en el mirar y en el hablar.
  • Rezar mucho. Sólo Dios sabe dar la pureza de corazón.
  • Amar al prójimo con un corazón puro.
  • Cuidar la gracia que recibimos en el Bautismo.
  • Confesarnos con frecuencia para estar siempre en gracia.
Imitar a Jesús que tenía su corazón en Dios.

domingo, 2 de octubre de 2011

La Sagrada Comunión


El momento más importante de la Santa Misa es la Consagración, el vino y el pan ofrecidos dejan de ser lo que son y por el amor tan grande que Dios nos tiene se convierten en Cuerpo y Sangre de Nuestro Señor y es justo cuestionarnos si le damos a este regalo de la bondad de Dios la importancia que se merece.

Recordemos la escena de la institución de la Eucaristía en el cenáculo, Cristo pronuncia las palabras que el sacerdote dice en la Consagración y es Cristo mismo quién reparte el Pan y el Vino, por otra parte el sacerdote ha sido consagrado para celebrar la Santa Misa, él es el único "ministro de la Eucaristía".

La instrucción REDEMPTIONIS SACRAMENTUM establece algunas observaciones sobre este asunto tan importante, en el número 157 se instruye: "Si habitualmente hay número suficiente de ministros sagrados, también para la distribución de la Sagrada Comunión, no se pueden designar ministros extraordinarios de la sagrada Comunión. En tales circunstancias, los que han sido designados para este ministerio, no lo ejerzan. Repruébese la costumbre de aquellos sacerdotes que, a pesar de estar presentes en la celebración, se abstienen de distribuir la comunión, encomendando esta tarea a los laicos."

Y es que este tema está adoptando niveles muy preocupantes en Bolivia, cuando sólo deberían participar l@s ministr@s en caso de que la Misa tenga que alargarse en el momento de la Comunión por una cantidad considerable de fieles y no sólo por el hecho de que se les ha encargado el ministerio y es "casi" obligatorio que lo hagan en todas las Misas, repartiendo la Comunión en la mano que, por cierto, no está prohibido pero al repartir de esa forma deben asegurarse de que la forma haya sido consumida. Además, en alguna parroquia se puede observar a señoras "ministras extraordinarias" con algún distintivo que se les impone antes de que repartan la Comunión y algo que llama mucho más la atención, que lleven traje negro con blusa blanca, esperemos que no sea con algún fin de asemejar el uniforme talar de los sacerdotes. (Gracias a Dios que esto que aparentan las señoras está a años luz de la realidad).

Este tema que sólo es una de las cosas que debemos cuidar en la Comunión nos debe llevar a una reflexión sobre el modo en el que vivimos la Santa Misa, centro de la vida del cristiano, pues es a Dios mismo al que vamos a recibir. Que nunca se vuelva costumbre recibirle, sino que cada vez pongamos más amor para tenerlo junto a nosotros y ayudar a que nuestros hermanos también lo reciban como se merece y no aceptemos que la Comunión sea "como venga".

Pongamos primero de nuestra parte para recibir a Dios en las mejores disposiciones, estando en gracia de Dios, observando el ayuno eucarístico, acción de gracias durante un tiempo prudente, etc. Y, lo más importante, pidamos a Dios que siempre le recibamos con amor y respeto.

domingo, 14 de agosto de 2011

SOLEMNIDAD DE LA ASUNCIÓN DE LA BEATA VIRGEN MARÍA




(Ap 11,19; 12,1-6.10; Sal 44; 1Cor 15,20-26; Lc 1,39-56)

La celebración de la Asunción es un día de alegría: es la fiesta de la grandeza de Dios y de la grandeza del hombre en Él. Hoy resuena el alegre Magníficat, esta extraordinaria poesía inmersa del Corazón Inmacolado de María y florecida en sus labios.
El cantico evangelico es un retrato de la Virgen, en el cual podémos verla así como Ella es. Este inicia con la exclamación: «Mi alma glorifica al Señor», o sea, “proclama grande” al Señor. María desea que Dios sea grande en el mundo y en su vida personal. Ella no teme que el Señor sea contendiente: no tiene miedo que Él, con su grandeza, pueda quitarle algo a la libertad humana o sustraer cualquier cosa de su espacio vital. Ella sabe bien, que Dios es grande, entonces también nosotros somos grandes. Nuestra vida no se empobrece, si no más bien se ensalza, exalta y enriquece de la grandeza de Dios: Y es entonces que se convierte grande en el esplendor del Señor.
En el hecho que nuestros progenitores pensáran al contrario, tocamos precisamente el nucleo del pecado original. Temían que, si Dios hubiéra estado muy grande, habría quitado cualquier cosa a sus vidas; tenían la idea de hacerlo a un lado, para tener más espacio para si mismos. Esta es también la grande tentación de cada hombre; esta es también la grande tentación de cada ideología; es esta también la grande tentación de la secularización. Pero donde desaparece Dios, el hombre no se convierte en grande; pierde antes bien, la dignidad divina, pierde el esplendor del cielo en su rostro. Solamente si Dios es grande, también el hombre es grande.
La humildad alegre de María, nos ayuda a comprender que es precisamente así. Debémos cuidarnos del no alejarnos de Dios; debémos más bien reconocer que que nosotros somos grandes solo en su presencia; por esto debémos permitir que el sea grande en nuestra vida y todo el esplendor de la dignidad divina será nuestro. Es importante por lo tanto, que Dios sea grande entre nosotros, en nuestra vida personal y en la vida pública. Como hizo María es necesario que hagámos espacio cada día al Señor, en nuestra vida, iniciando precisamente por la oración, dando tiempo a Dios. No perdémos el tiempo si se lo ofrecémos a Él. Si el Señor entra en “nuestro” tiempo, todo el tiempo se conviérte en más amplio y más rico. Nuestro pobre tiempo se conviérte en tiempo de Dios, toca la eternidad.
La solemnidad de este día, abre para nosotros el horizonte del cielo, como signo de la gradeza del Señor, cantado por la Virgen; con el termino “cielo”, no se refiere esclusivamente a un “lugar” físico que se encuentra sobre nosotros, si no más bien a una realidad extraordinaria que nos toca désde ahora de cerca.
Se pretende afirmar que Dios, en Cristo, definitivamente superó y venció el tiempo y el espacio para el hombre, introduciéndolo en su eternidad. El Señor no se oculta jamás, y nosotros existímos porque el nos ama, porque nos ha pensado creativamente, así como nosotros somos. “Nuestra eternidadad” no es ontológica, si no más bien se funda en su amor misericordioso. Quien es amado por Dios, y acepta su amor, no morirá nunca. En Él, en su pensamiénto en su amor nosotros estamos para siempre custodiados y por esto mismo inmortales, en todo nuestro ser personal.
Este amor es portador de la inmortalidad, que nosotros llamamos “cielo”: Dios es tan grande de tener un puesto también para nosotros. Esto manifiésta la expresión dogmática de la «Asunción corporal a la gloria celestial» de la Beata Virgen María.
La fe no promete solo la salvación del alma en la imprecisión del más allá, en el cual todo lo que en este mundo a sido precioso y apreciado desaparece, pero anuncia el valor eterno de lo que ha sucedido en esta tierra. Nada de lo que es precioso y apreciado se arruinara: «Ustedes tienen contados todos sus cabellos» (Mt 10,30).
El mundo definitivo será el cumplimiento también de esta tierra y de nuestra historia personal. El Señor conoce y ama a todo el hombre, lo que nosotros hoy concretamente somos. La totalidad integral de la persona es “presa” por Dios, Él nos atíra y nosotros obtenémos así la eternidad en Dios mismo. Esta es la verdad que hoy nos impregna de alegria profunda; con la asunción al cielo, Maria Santisima testimónia el significado auténtico de nuestra humana existencia. En ella descubrímos que nuestra vida porta en sí mísma la profundidad, la altúra y pedasos del cielo y es llamada désde ahora a hablar, como siempre lo hace el cielo, de Dios.
Dios ha asumído en la gloria celestial a Aquella que el Hijo ha donado en la cruz como Madre; ahora en el corazón mismo de Dios, hay espacio para la maternidad de María y para sus cuidadosas atenciónes. Siendo en Dios y con Dios, la Virgen María esta cerca a cada uno de nosotros, conoce nuestro corazón, escucha nuestras oraciónes, esta siempre cerca en nuestras necesidades y aflicciónes y nos sostiene con su materna bondad.
Podémos siempre confiar nuestra entera vida a esta dulce Madre, que no esta lejos de ninguno; antes bien, en Ella, nuestra vida presente esta désde ahora en Dios. Demos gracias al Señor por el don de su Obra Mestra, de la Madre Celestial asumida en la gloria y oremos para que la Iglesia, mostrando la belleza de María, ayude a los hombres a reconocer la propia inaudita dignidad que es reflejo de la grandeza de Dios.
¡Hoy, viviendo la Asunción, comprenderémos que es la fiesta del humanismo plenario!.

jueves, 6 de enero de 2011

6 DE ENERO - EPIFANIA DEL SEÑOR


«Los reyes de Tarsis y de las costas lejanas le paguen tributo. Que los reyes de Arabia y de Sebá le traigan regalos; que todos los reyes le rindan homenaje y lo sirvan todas las naciones» (cf. Salmo 72,10-11). La Solemnidad de hoy nos muestra el cumplimiento de esta profecía en la história de los Reyes Magos, los sábios "paganos" que llegaron al pesebre en Belén. El naciemiento del Salvador aparece así, como el Evento que interesa no solo al Pueblo de Israel, sino a cada hombre como tal. La Liturgia presenta un hecho particular – la adoración de los Magos – y a travéz de eso nos atrae dentro la Realidad divina. Es el método de Dios: la Encarnación.
Los tres Reyes Magos, cuyos restos mortales se conservan en la Catedral de Colonia, fueron hombres de profunda espera, que analizában el cielo tratando de encontrar los signos del Creador. Para hacerse encontrar también de ellos, el Señor utilíza lo que a ellos les es mas familiar: la estrella. Es una estrella de luminosidad y dimenciónes similares a calquiér otra, pero al mísmo tiempo absolutamente ùnica: brillando en sus rostros, de hécho, despiérta el corazón, mostrando por cual Luz ellos fuéron de verdad héchos y metiéndolos así en camino.
Se tratába, de un “signo”: un cual cosa de absolutamente mensurable, pero que nos hace pensar en una Realidad más grande.
A un cierto punto de su viaje, cuando llegáron a Jerusalén, la estrella paréce desaparecer. En verdad habían llagado de frente a una estrella más grande, para reconocerla debían dar un paso más allá. Reconociéron, de hécho, de haber estado conducídos al corazón de Israel, el Pueblo que el Señor había elegído para Su demora, y a aquella nueva estrella se confiáron para proseguír su camino. Después del cosmos, lo creado, la primera Aleanza, es el “grande signo” que Dios puso en el mundo, a travéz del misterio de la predilección.
Sin embárgo paréce que ésta, a pesar de ser la mísma luz no resplendía con la mísma pureza del astro celestial, porque en diversos modos indicáron a los magos el camino pero animados por las intenciones mas diversas: el rei Erodes se servía de ellos para eliminar un posible rival en el poder y competente al titulo de rey; el jefe de los sacerdotes y de los escribas usaba de la sabiduria recibída de Dios para asegundar lo que Erodes pedía, tanto de permanecer a Jerusalén, en lugar de acompañar a los magos hasta Belén.
El Evangelista nos muestra así, el Misterio mísmo de la Iglesia, la comunidad de aquellos que por gracia divina fuéron héchos hijos del Hijo, pero que al mísmo tiempo son llamados a convertírse con la ayuda divina plenamente participes de la Victoria de Cristo sobre el pecado y sobre la muerte.
Confiémos en el Señor Jesùs que sobre todo a través de aquellos astros particularmente explendentes que son los santos, indíca incansablemente y con divina fidelidad, la Iglesia como el lugar del escuentro con Él, y junto con los magos aprendámos de la Beata Virgen María y de la fe de los simples como los pastores, a estar de frente a la Presencia de Cristo, sobre todo la presencia Eucaristica, ofreciendo al Rey de los reyes el oro de nuestros “tesoros”, al Dios con nosotros el incienso de nuestra oración y al Redentor Crusificado y Resucitado la mirra de nuestros sufrimientos.
Nos descubrirémos así, siempre más participantes de la Vida del Señor Jesùs, ùnico verdadero “Astro del Cielo”, y se cumplirá también en nosotros la profecía de Isaias: “Al ver esto, estarás radiante, palpitará y se ensanchará tu corazón, porque se volcarán sobre ti los tesoros del mar y las riquezas de las naciones llegarán hasta ti” (Cf. Is. 60, 5)

(ERRORES ORTOGRAFICOS DE ORIGEN)
CONGREGATIO PRO CLERICIS

jueves, 23 de diciembre de 2010

Navidad 2010


A pocos días de recordar el nacimiento de Nuestro Señor queremos hacer llegar un saludo fraterno a todos nuestros lectores, que la Navidad sea un motivo más, tal vez el más importante, para reunir a las familias, reencontrarse con amigos y pedir juntos en el pesebre que el siguiente año sea de bendición para las labores de la Iglesia, de crecimiento espiritual para todos sus fieles y de mucha sabiduría para todos sus pastores...
Acerquémonos también agradecidos por las cosas buenas y por las malas también, delante del Divino Niño, que se hizo hombre para salvarnos y pensemos en cuánto hacemos para merecernos esa salvación, pensemos en cuántas veces le hemos ofendido y pidamos gracias para no ofenderle más. Y algo muy importante, hagamos de estos días agradables a todos para que se sienta más viva la presencia de Quien está vivo y permanece con nosotros.

Ciudadano Católico desea a todos y todas una feliz Navidad y un año 2011 lleno de bendiciones.

Dios les bendiga!!!

viernes, 3 de septiembre de 2010

3 de septiembre: San Gregorio Magno



Hoy recordamos a San Gregorio Magno, Papa, doctor de la Iglesia Latina, defensor de la supremacía del papado. Combatió la herejía nestoriana (postulaba la separación de las naturalezas humana y divina de Nuestro Señor).

Estudió intensamente la Sagrada Escritura y la vida de los monjes de Occidente. Se distinguió por su austeridad de vida y por la intensidad de su oración. Por eso es llamado doctor de la compunción y de la contemplación, pues fue modelo tanto en ascética como en mística.
Sus obras teológicas y la autoridad de las mismas fueron indiscutidas hasta la llegada del protestantismo. Una de sus tantas grandes obras fue la conversión de Inglaterra, renovó el culto y la liturgia con el Sacramentario y renovó la práctica de las estaciones cuaresmales en las iglesias romanas, para las que compuso 40 homilias sobre los Evangelios.

Sin duda, su obra más famosa fue la del canto que lleva su nombre, canto gregoriano. Publicó el Antifonario y fundó escuelas de canto, reunió los cantos que ya formaban parte de la tradición y los puso en una sola liturgia.
Su honor es el de la Iglesia universal y su grandeza el ser y llamarse «Siervo de los siervos de Dios», título que pasará a ser desde entonces patrimonio de todos los Papas.

Que la fiesta de San Gregorio Magno nos haga reflexionar profundamente en el culto de las cosas sagradas y la liturgia, en especial en el canto litúrgico que en los últimos tiempos no son acordes, en muchos casos, para la renovación incruenta del sacrificio de la Cruz (Misa).

martes, 29 de junio de 2010

26 de junio, San josemaría Escrivá


El pasado 26 de junio la Iglesia conmemoró a San Josemaría Escrivá de Balaguer, fundador del Opus Dei, con este motivo el viernes 25 se celebró una Misa en su honor, que fué presidida por Mons Edmundo Abastoflor, Arzobispo de Nuestra Señora de La Paz, acompañado por S.E. Mons. Giambattista Diquattro, nuncio de S.S. Benedicto XVI, Mons Jesús Juarez, Obispo de El Alto y sacerdotes del Opus Dei.
En esta fecha importante se hace latente con más fuerza el llamado universal a la santidad, en medio de las actividades cotidianas, en el trabajo, en la familia, en los estudios, en fin, en cada cosa en la que ponemos nuestro granito de arena para construir una mejor sociedad, pues en medio de todo debemos poner a Nuestro Señor Jesucristo.

"¿Quieres de verdad ser santo? —Cumple el pequeño deber de cada momento: haz lo que debes y está en lo que haces."(Camino)

Cumplamos con nuestras tareas poniéndoles "algo" más, amor, y así ofrecerle a Dios nuestra jornada de trabajo, pensando primero en los demás y con el fin de que sea El el que brille

viernes, 16 de abril de 2010

LXXXIII Aniversario natal y V de su pontificado


Hoy, viernes 16 de abril de 2010, la Iglesia se alegra junto al Santo Padre en ocasión de su aniversario natal y seguidamente, el lunes 19, se conmemoran cinco años de su elección como Pontifice de la Santa Iglesia. Unidos a la Iglesia universal pongamos en nuestras oraciones a Benedicto XVI para que sea luz de todos los cristianos y continúe en el gobierno de la Iglesia de Nuestro Señor por muchos años más.

Ud. mismo puede enviar una falicitación electrónica disponible en la página de los Heraldos del Evangelio:

http://www.arautos.org/view/show/14721-5-anos-de-pontificado-do-papa-bento-xvi

domingo, 13 de diciembre de 2009

CARTA DEL CARDENAL PREFECTO A LOS SACERDOTES

Diciembre de 2009

Queridos Presbíteros:

La oración ocupa necesariamente un sitio central en la vida del Presbítero. No es difícil entenderlo, porque la oración cultiva la intimidad del discípulo con su Maestro, Jesucristo. Todos sabemos que cuando ella falta la fe se debilita y el ministerio pierde contenido y sentido. La consecuencia existencial para el Presbítero será aquella de tener menos alegría y menos felicidad en el ministerio de cada día. Es como si, en el camino del seguimiento a Cristo, el Presbítero, que camina junto a otros, comenzase a retardarse siempre más y de esta manera se alejase del Maestro, hasta perderlo de vista en el horizonte. Desde este momento, se encuentra perdido y vacilante.

San Juan Crisóstomo, comentando en una homilía la Primera Carta de San Pablo a Timoteo, advierte sabiamente: “El diablo interfiere contra el pastor […] Esto es, si matando las ovejas el rebaño disminuye, eliminando al pastor, él destruirá al rebaño entero”. El comentario hace pensar en muchas de las situaciones actuales. El Crisóstomo advierte que la disminución de los pastores hace y hará disminuir siempre más el número de los fieles de la comunidad. Sin pastores, nuestras comunidades quedarán destruidas.

Pero quisiera hablar aquí de la necesidad de la oración para que, como dice el Crisóstomo, los Padres venzan al diablo y no sean cada vez menos. Verdaderamente sin el alimento esencial de la oración, el Presbítero enferma, el discípulo no encuentra la fuerza para seguir al Maestro y, de esta manera, muere por desnutrición. Consecuentemente su rebaño se pierde y, a su vez, muere.

Cada Presbítero, pues, tiene una referencia esencial a la comunidad eclesial. Él es un discípulo muy especial de Jesús, quien lo ha llamado y, por el sacramento del Orden, lo ha configurado a sí, como Cabeza y Pastor de la Iglesia. Cristo es el único Pastor, pero ha querido hacer partícipe de su ministerio a los Doce y a sus Sucesores, por medio de los cuales también los Presbíteros, aunque in grado inferior, participan de este sacramento, de tal manera que también ellos llegan a participar en modo propio al ministerio de Cristo, Cabeza y Pastor. Esto comporta una unión esencial del Presbítero a la comunidad eclesial. El no puede hacer menos de esta responsabilidad, dado que la comunidad sin pastor muere. Como Moisés, el Presbítero debe quedarse con los brazos alzados hacia el cielo en oración para que el pueblo no perezca.

Por esto, el Presbítero debe permanecer fiel a Cristo y fiel a la comunidad; tiene necesidad de ser hombre de oración, un hombre que vive en la intimidad con el Señor. Además, tiene la necesidad de encontrar apoyo en la oración de la Iglesia y de cada cristiano. Las ovejas deben rezar por su pastor. Pero cuando el mismo Pastor se da cuenta de que su vida de oración resulta débil es entonces el momento de dirigirse al Espíritu Santo y pedir con el ánimo de un pobre. El Espíritu volverá a encender la pasión y el encanto hacia el Señor, que se encuentra siempre allí y que quiere cenar con él.

En este Año Sacerdotal queremos orar con perseverancia y con tanto amor por los Sacerdotes y con los Sacerdotes. A tal efecto, la Congregación para el Clero, cada primer jueves de mes, a las cuatro de la tarde, durante el Año Sacerdotal, celebra una Hora eucarística-mariana en la Basílica de Santa María la Mayor, en Roma, con los Sacerdotes y por los Sacerdotes. Con gran alegría, muchas personas acuden a rezar con nosotros.

Queridísimos Sacerdotes, la Navidad del Señor está a la puerta. Quisiera daros mis más y mejores augurios de Feliz Navidad y Próspero Año Nuevo 2010. Junto al pesebre, el Niño Jesús non invita a renovar hacia El aquella intimidad de amigo y de discípulo para enviarnos de nuevo como sus evangelizadores.

Cardenal Cláudio Hummes

Arzobispo Emérito de San Pablo

Prefecto de la Congregación para el Clero

miércoles, 7 de octubre de 2009

Nuestra Señora del Santo Rosario


Su fiesta fue instituida por el Papa san Pío V el 7 de Octubre, aniversario de la victoria obtenida por los cristianos en la Batalla naval de Lepanto (1571), atribuida a la Madre de Dios, invocada por la oración del rosario. La celebración de este día es una invitación para todos a meditar los misterios de Cristo, en compañía de la Virgen María, que estuvo asociada de un modo especialísimo a la encarnación, la pasión y la gloria de la resurrección del Hijo de Dios.

Historia del Rosario
Desde el principio de la Iglesia, los cristianos rezan los salmos como lo hacen los judíos.
Mas tarde, en muchos de los monasterios se rezan los 150 salmos cada día. Los laicos devotos no podían rezar tanto pero querían según sus posibilidades imitar a los monjes. Ya en el siglo IX había en Irlanda la costumbre de hacer nudos en un cordel para contar, en vez de los salmos, las Ave Marias. Los misioneros de Irlanda mas tarde propagaron la costumbre en Europa y hubieron varios desarrollos con el tiempo.

Santo Domingo busca las ovejas perdidas

La Madre de Dios, en persona, le enseñó a Sto. Domingo a rezar el rosario en el año 1208 y le dijo que propagara esta devoción y la utilizara como arma poderosa en contra de los enemigos de la Fe.

Domingo de Guzmán era un santo sacerdote español que fue al sur de Francia para convertir a los que se habían apartado de la Iglesia por la herejía albingense. Esta enseña que existen dos dioses, uno del bien y otro del mal. El bueno creó todo lo espiritual. El malo, todo lo material. Como consecuencia, para los albingenses, todo lo material es malo. El cuerpo es material; por tanto, el cuerpo es malo. Jesús tuvo un cuerpo, por consiguiente, Jesús no es Dios.

También negaban los sacramentos y la verdad de que María es la Madre de Dios. Se rehusaban a reconocer al Papa y establecieron sus propias normas y creencias. Durante años los Papas enviaron sacerdotes celosos de la fe, que trataron de convertirlos, pero sin mucho éxito. También habían factores políticos envueltos.

Domingo trabajó por años en medio de estos desventurados. Por medio de su predicación, sus oraciones y sacrificios, logró convertir a unos pocos. Pero, muy a menudo, por temor a ser ridiculizados y a pasar trabajos, los convertidos se daban por vencidos. Domingo dio inicio a una orden religiosa para las mujeres jóvenes convertidas. Su convento se encontraba en Prouille, junto a una capilla dedicada a la Santísima Virgen. Fue en esta capilla en donde Domingo le suplicó a Nuestra Señora que lo ayudara, pues sentía que no estaba logrando casi nada.

La Virgen acude en ayuda de Santo Domingo de Guzmán

La Virgen se le apareció en la capilla. En su mano sostenía un rosario y le enseñó a Domingo a recitarlo. Dijo que lo predicara por todo el mundo, prometiéndole que muchos pecadores se convertirían y obtendrían abundantes gracias.

Domingo salió de allí lleno de celo, con el rosario en la mano. Efectivamente, lo predicó, y con gran éxito por que muchos albingenses volvieron a la fe católica.

Lamentablemente la situación entre albingences y cristianos estaba además vinculada con la política, lo cual hizo que la cosa llegase a la guerra. Simón de Montfort, el dirigente del ejército cristiano y a la vez amigo de Domingo, hizo que éste enseñara a las tropas a rezar el rosario. Lo rezaron con gran devoción antes de su batalla más importante en Muret. De Montfort consideró que su victoria había sido un verdadero milagro y el resultado del rosario. Como signo de gratitud, De Montfort construyó la primera capilla a Nuestra Señora del Rosario.

Las promesas de la Virgen a los que recen el rosario

Un creciente número de hombres se unió a la obra apostólica de Domingo y, con la aprobación del Santo Padre, Domingo formó la Orden de Predicadores (mas conocidos como Dominicos). Con gran celo predicaban, enseñaban y los frutos de conversión crecían. A medida que la orden crecía, se extendieron a diferentes países como misioneros para la gloria de Dios y de la Virgen.

El rosario se mantuvo como la oración predilecta durante casi dos siglos. Cuando la devoción empezó a disminuir, la Virgen se apareció a Alano de la Rupe y le dijo que reviviera dicha devoción. La Virgen le dijo también que se necesitarían volúmenes inmensos para registrar todos los milagros logrados por medio del rosario y reiteró las promesas dadas a Sto. Domingo referentes al rosario.

Promesas de Nuestra Señora, Reina del Rosario, tomadas de los escritos del Beato Alano:

1. Quien rece constantemente mi Rosario, recibirá cualquier gracia que me pida.
2. Prometo mi especialísima protección y grandes beneficios a los que devotamente recen mi Rosario.
3. El Rosario es el escudo contra el infierno, destruye el vicio, libra de los pecados y abate las herejías.
4. El Rosario hace germinar las virtudes para que las almas consigan la misericordia divina. Sustituye en el corazón de los hombres el amor del mundo con el amor de Dios y los eleva a desear las cosas celestiales y eternas.
5. El alma que se me encomiende por el Rosario no perecerá.
6. El que con devoción rece mi Rosario, considerando sus sagrados misterios, no se verá oprimido por la desgracia, ni morirá de muerte desgraciada, se convertirá si es pecador, perseverará en gracia si es justo y, en todo caso será admitido a la vida eterna.
7. Los verdaderos devotos de mi Rosario no morirán sin los Sacramentos.
8. Todos los que rezan mi Rosario tendrán en vida y en muerte la luz y la plenitud de la gracia y serán partícipes de los méritos bienaventurados.
9. Libraré bien pronto del Purgatorio a las almas devotas a mi Rosario.
10. Los hijos de mi Rosario gozarán en el cielo de una gloria singular.
11. Todo cuanto se pida por medio del Rosario se alcanzará prontamente.
12. Socorreré en sus necesidades a los que propaguen mi Rosario.
13. He solicitado a mi Hijo la gracia de que todos los cofrades y devotos tengan en vida y en muerte como hermanos a todos los bienaventurados de la corte celestial.
14. Los que rezan Rosario son todos hijos míos muy amados y hermanos de mi Unigénito Jesús.
15. La devoción al Santo rosario es una señal manifiesta de predestinación de gloria.

lunes, 31 de agosto de 2009



1250 Santo Dominguito del Val.
Acólito. Mártir. Año



Fiesta: 31 de Agosto

Por el año 1250 el rey Alfonso el sabio escribió: "Hemos oído decir que algunos judíos muy crueles, el Viernes Santo, en recuerdo de la Pasión de Nuestro Señor, roban algún niño cristiano y lo crucifican". Esto fue lo que hicieron con Santo Dominguito del Val. Nació este niño en Zaragoza, España, y por sus especiales cualidades de gran piedad y pureza y por su hermosa voz, fue admitido como acólito y cantor de la catedral.

Cada día iba de su casa al templo a ayudar a misa, a aprender cantos y a estudiar en la escuela parroquial. En su viaje de ida y vuelta tenía que pasar por entre un barrio de judíos, de estrechas callejuelas, y algunos de ellos se disgustaban mucho cuando Domingo y sus compañeros cantaban canciones a Cristo por las calles, al pasar por allí. Ya lo tenían fichado para tratar de hacerlo desaparecer. Y dice las antiguas tradiciones que un adivino judío anunció que si echaban a las aguas del río el corazón de un cristiano y una hostia consagrada, todos los seguidores de Cristo que bebieran de esas aguas morirían. Entonces algunos de aquellos fanáticos pagaron a una vieja malvada para que fuera a comulgar y rápidamente echara la santa Hostia en un pañuelo y se la trajera. Luego fueron donde un hombre muy pobre que estaba pasando mucha hambre y le ofrecieron una bolsa de oro si les reglaba el corazón de uno de sus niños.

Aquel hombre fingió que aceptaba el negocio y mientras hacía que uno de sus niños gritara desesperado como si le fueran a sacar el corazón, mató un cerdo y le sacó el corazón (el cual es muy parecido al del ser humano) y sangrando aún, lo entregó a los judíos a cambio de la bolsa de oro. Y siguen diciendo las crónicas que los judíos echaron el corazón del cerdo y la santa hostia consagrada, al río que pasaba por la ciudad, y que a los pocos días se produjo una terrible epidemia entre los cerdos de los alrededores y muchos murieron. Y con esto se dieron cuenta los criminales de que el hombre del corazón los había engañado. Entonces se propusieron conseguir ellos personalmente el corazón de un niño cristiano para no equivocarse.

Ya habían obtenido de manos de un sacristán una santa Hostia consagrada, y entonces el Viernes Santo se propusieron sacrificar a un niño repitiendo los tormentos con los cuales en otro tiempo los judíos antiguos mataron a Jesucristo. Y pasaba Dominguito del Val con su sotana de acólito y de pequeño cantor por enfrente de una de aquellas casas de judíos, cuando de pronto, sin tener tiempo ni siquiera de lanzar un grito, unas manotas grandes lo toman por el cuello y le cubren el rostro con un manto, tapándole la boca con una tela para que no pueda pronunciar palabra. Temblando de pavor por lo que le pueda suceder, siente que lo llevan ante un corrillo de judíos que simulan repetir el tribunal que condenó a Jesús. Uno hace de Pilato, otro de Caifás, y otro de Anás.

Le preguntan si persiste en querer seguir siendo seguidor de Cristo, y él exclama que sí, que prefiere la muerte antes que ser traidor a la religión de Nuestro Señor Jesús. Entonces le declaran sentencia a muerte, y así con sus vestidos de acólito y cantor lo crucifican. Le sacaron el corazón y enviaron a uno de los del grupo para que se fuera con la Hostia Consagrada y el corazón del niño y los arrojara al río para que todos los cristianos que de allí bebieran se murieran. Pero no imaginaban lo que ahora les iba a suceder. El que llevaba los dos tesoros para echarlos al río, para que nadie sospechara de él, dispuso entrar a un templo y simular que estaba rezando. Y he aquí que de rodillas allí en una banca, abrió el libro donde llevaba la Santa Hostia.

Pero unas señoras que estaban allí cerca vieron con admiración que de aquel libro salían resplandores. Se imaginaron que ese hombre debería ser un santo y fuero a comunicar el prodigio a los sacerdotes. Llegaron estos y le pidieron que les mostrara el libro y allí encontraron la Hostia Consagrada. Luego llamaron a las autoridades y estas al revisarlo le encontraron el corazón del niño. Aquel bandido al verse descubierto se llenó de pavor y propuso que si no lo mataban denunciaría a todos los que habían cometido el crimen. Y así lo hizo. Las autoridades fueron a la casa de los judíos y los apresaron a todos, y murieron en la horca semejantes criminales (menos el que los denunció, que pagó su pecado con cadena perpetua).

Y desde entonces Dominguito del Val ha sido invocado como patrono de los acólitos o monaguillos y de los pequeños cantores (modernamente se le invoca junto a otro Patrono de estos niños que es Santo Domingo Savio que también fue pequeño cantor y monaguillo).

domingo, 26 de julio de 2009

La enseñanza de la Iglesia Católica sobre la homosexualidad


La Iglesia Católica, reflexionando a la luz de la Palabra de Dios y de la recta razón bajo la guía del Espíritu Santo, siempre ha enseñado que el acto homosexual es un pecado objetivamente grave. La Congregación para la Doctrina de la Fe declaró en 1975: "Según el orden moral objetivo, las relaciones homosexuales son actos privados de su regla esencial e indispensable. En las Sagradas Escrituras están condenados como graves depravaciones e incluso presentados como la triste consecuencia de una repulsa de Dios" 1.

La Iglesia, sin embargo, distingue entre la maldad objetiva de la actividad homosexual y la responsabilidad subjetiva de quien la realiza. En esa misma declaración del 75 se nos enseña que: "Este juicio de la Escritura no permite concluir que todos los que padecen de esta anomalía son del todo responsables, personalmente, de sus manifestaciones; pero atestigua que los actos homosexuales son intrínsecamente desordenados y que no pueden recibir aprobación en ningún caso" 2. Esto no quiere decir que las personas que practican estos actos siempre sean subjetivamente excusables, sino que a veces la ignorancia, el abuso de otras personas, las influencias ambientales muy fuertes, etc., pueden conducirlas a realizar actos no totalmente libres. Sin embargo, tales actos son gravemente malos en sí mismos, pues ofenden a Dios y van en contra del bien auténtico de la persona humana.

La Iglesia también distingue entre la inclinación homosexual (u homosexualidad) y la actividad homosexual (u homosexualismo), enseñando que la primera no es pecado en sí misma, aunque inclina a actos que sí lo son. Comentando sobre su declaración del 75, la Congregación, en 1986, en una carta a los obispos sobre la atención pastoral a las personas homosexuales, expresó lo siguiente: "...la Congregación tenía en cuenta la distinción comúnmente hecha entre condición o tendencia homosexual y actos homosexuales...Sin embargo, en la discusión que siguió a la publicación de la Declaración, se propusieron unas interpretaciones excesivamente benévolas de la condición homosexual misma, hasta el punto de que alguno se atrevió incluso a definirla indiferente o, sin más, buena. Es necesario precisar, por el contrario, que la particular inclinación de la persona homosexual, aunque en sí no sea pecado, constituye sin embargo una tendencia, más o menos fuerte, hacia un comportamiento intrínsecamente malo desde el punto de vista moral. Por este motivo la inclinación misma debe ser considerada como objetivamente desordenada" 3.

La Iglesia, siguiendo el ejemplo y la enseñanza del mismo Cristo, hace una tercera distinción: la de condenar al pecado, pero tratar con misericordia al pecador. Por eso la Declaración del 75 expresó: "Indudablemente, estas personas homosexuales, deben ser acogidas, en la acción pastoral, con comprensión y deben ser sostenidas en la esperanza de superar sus dificultades personales y su inadaptación social. También su culpabilidad debe ser juzgada con prudencia" 4. Sin embargo, dicha atención pastoral no debe degenerar en una aceptación de la actividad homosexual como algo no reprobable. Por eso la carta del 86 puntualizó: "Quienes se encuentran en esta condición deben, por tanto, ser objeto de una particular atención pastoral, para que no lleguen a creer que la realización concreta de tal tendencia en las relaciones homosexuales es una opción moralmente aceptable" 5.

En su atención pastoral a las personas homosexuales, la Iglesia les ofrece ayuda y esperanza de curación. El Padre John Harvey, con más de 30 años de ministerio pastoral hacia estas personas, señala que la conversión heterosexual o al menos una vida feliz en castidad es posible para los homosexuales y las lesbianas. Inclusive las Paulinas de EE.UU. publicaron su folleto titulado Un plan espiritual para reorientar la vida de un homosexual. El Padre Harvey dirige una organización llamada Courage ("Coraje"), precisamente para ayudar a estas personas a vivir con alegría la enseñanza de Dios y de la Iglesia 6. El Dr. Joseph Nicolosi, quién es sicólogo, también ofrece asistencia terapéutica para estas personas. El le llama a su programa "terapia reparativa" y ha escrito un libro sobre la materia 7. [Enlace a Ayuda para las personas homosexuales]

Coherente con esta actitud de condenación de la actividad homosexual, pero de amor y comprensión hacia las personas homosexuales, la enseñanza de la Iglesia también condena todo tipo de violencia o agresión hacia estas personas: "Es de deplorar con firmeza que las personas homosexuales hayan sido y sean todavía objeto de expresiones malévolas y de acciones violentas. Tales comportamientos merecen la condena de los Pastores de la Iglesia, dondequiera que se verifiquen" 8.

El 23 de julio de 1992, la Congregación para la Doctrina de la Fe publicó una serie de consideraciones sobre proposiciones de ley en algunos estados de los EE.UU. y en otros países, que harían ilegal la discriminación en base a la "orientación sexual". Es decir, que les concederían a los homosexuales ciertos "derechos", como el de contratos de alquiler de viviendas a parejas homosexuales, el adoptar niños, el ser contratados como maestros en escuelas para cualquier edad, etc. Sobre este punto la Iglesia enseña que: "Las personas homosexuales, como seres humanos, tienen los mismos derechos de toda persona, incluyendo el no ser tratados de una manera que ofenda su dignidad personal. Entre otros derechos, toda persona tiene el derecho al trabajo, a la vivienda, etc. Pero estos derechos no son absolutos; pueden ser limitados legítimamente ante desórdenes externos de conducta...Existen áreas en las que no es una discriminación injusta tener en cuenta la inclinación sexual, por ejemplo en la adopción o el cuidado de niños, en empleos como el de maestros o entrenadores de deportes y en el reclutamiento militar...`La orientación sexual' no constituye una cualidad comparable a la raza, el grupo étnico, etc., con respecto a la no discriminación. A diferencia de éstas, la orientación homosexual es un desorden objetivo" 9.

Estas consideraciones son muy importantes, pues como señala el mismo documento de la Congregación: "El incluir ‘la orientación homosexual' entre las consideraciones sobre cuya base está el que es ilegal discriminar, puede fácilmente llevar a considerar la homosexualidad como una fuente positiva de derechos humanos...Esto agrava el error ya que no existe el derecho a la homosexualidad... Incluso existe el peligro de que una ley que haga de la homosexualidad un fundamento de ciertos derechos, incline a una persona con orientación homosexual a declarar su homosexualidad o aún a buscar un compañero para aprovecharse de lo permitido por la ley" 10.

En conclusión, el mismo documento de la Congregación también enseña que ante proyectos de leyes que, sutil o no tan sutilmente, intentan legalizar el homosexualismo, la Iglesia Católica no debe permanecer neutral, aún cuando dichos proyectos no le afectan directamente. "Finalmente, y porque está implicado en esto el bien común, no es apropiado para las autoridades eclesiásticas apoyar o permanecer neutral ante legislaciones adversas, incluso si éstas conceden excepciones a las organizaciones o instituciones de la Iglesia. La Iglesia tiene la responsabilidad de promover la moralidad pública de toda sociedad civil sobre la base de los valores morales fundamentales, y no simplemente de protegerse a sí misma de la aplicación de leyes perjudiciales"11

Parte primordial de nuestra responsabilidad en esta batalla es orar por las personas homosexuales. En realidad nuestra batalla no es contra ellas, sino contra las fuerzas del mal del "Príncipe de las Tinieblas", quien busca destruirnos (Efesios 6:10-13). La batalla es contra el pecado y la ideología que estos grupos promueven. Se trata de una lucha espiritual que requiere mucha oración y sacrificio, sobre todo la Eucaristía, la adoración al Santísimo y el rezo del Santo Rosario para los católicos. Todos los cristianos debemos unirnos en oración por la conversión y salvación de los homosexuales y de nuestra nación y actuar para impedir que este mal continúe extendiéndose. "Si mi pueblo, sobre el cual es invocado mi Nombre, se humilla, orando y buscando mi rostro, y se vuelve de sus malos caminos, yo le oiré desde los cielos, perdonaré su pecado y sanaré su tierra" (2 Crónicas 7:14).

Fuentes:
1. Congregación para la Doctrina de la Fe (CDF), Declaración "Persona humana" sobre algunas cuestiones de ética sexual, 29 de diciembre de 1975, número 8. 2. Ibíd. 3. CDF, Carta a los obispos de la Iglesia Católica sobre la atención pastoral a las personas homosexuales, 1ro. de octubre de 1986, número 3. 4. Persona humana, 8. 5. CDF, Carta a los obispos..., 3. 6. Harvey, 76, 119-174. Véase, por el mismo autor, Un plan espiritual para reorientar la vida de un homosexual (Boston: St. Paul Books & Media, 1991). 7. Vida Humana Internacional tiene disponible en audiocassette la conferencia que este doctor pronunció en el XII Congreso Mundial de Human Life International, celebrado en Houston, Estado de Texas, del 14 al 18 de abril de 1993. 8. CDF, Carta a los obispos..., 10. 9. CDF, Consideraciones para la respuesta católica a propuestas legislativas de no discriminación a homosexuales, 23 de julio de 1992, números 10, 11 y 12. 10. Ibíd, 13 y 14. 11. Ibid, 16.

lunes, 13 de julio de 2009

ESCAPULARIO DEL CARMEN


Con cuanto amor cuida la Madre del Cielo de sus hijos peregrinos en la tierra, que nos dio el escapulario, un pedacito de tela marrón que llevamos los católicos como símbolo de nuestra devoción. Pero, qué es el "escapulario"; la palabra viene del latín scapularis, referente a la espalda (escapula u omoplato). Además, el escapulario es un sacramental (signos sagrados con los que, imitando de alguna manera a los sacramentos, se expresan efectos, sobre todo espirituales, obtenidos por la intercesión de la Iglesia. Por ellos, los hombres se disponen a recibir el efecto principal de los sacramentos y se santifican las diversas circunstancias de la vida -Catecismo #1667), símbolo de nuestra devoción a María Santísima y a Sus promesas.

El 16 de julio de 1251, Nuestra Señora le entregó el escapulario a San Simón Stock, general de la Orden Carmelita, con la siguiente promesa:

"Este debe ser un signo y privilegio para ti y para todos los Carmelitas: quien muera usando el escapulario no sufrirá el fuego eterno"

En principio fue usado sólo por los religiosos, pero la devoción se extendió entre muchos laicos, creando de esta forma la cofradía del escapulario.

En el siglo XIV, la Virgen se le apareció al Papa Juan XXII prometiéndole:
"como Madre de Misericordia con mis ruegos, oraciones, méritos y protección especial, les ayudaré para que, libres cuanto antes de sus penas, (...) sean trasladadas sus almas a la bienaventuranza" para quienes cumplan los requisitos de su uso, es decir para aquellos que mueran en estado de gracia y viviendo conforme a un hijo de Dios. Esta promesa se refiere a la liberación del purgatorio, el sábado siguiente a la muerte de quienes usen el escapulario con devoción y fidelidad, observen castidad de acuerdo al estado de vida y rezen el oficio de la Virgen (oraciones y lecturas en honor a la Virgen) o rezar diariamente 5 decenas del Santo Rosario.

Su imposición (entiéndase por la forma en la que se pone sobre los hombros, no como obligación de la Iglesia) y respectiva bendición se realiza una vez por todas, es decir que cuando hay necesidad de reemplazarlo no es necesaria una nueva bendición. Por respeto a lo que representa no se lo debe desechar sino, quemarlo o enterrarlo. Por último para quienes viven en lugares muy cálidos y húmedos o para quienes pudieran sufrir alergias por la tela, se lo puede sustituir por una medalla después de la bendición con la tela.

Acudamos, pues, a Nuestra Señora bajo la advocación de Nuestra Señora del Carmen para pedirle que nos asista en la hora de la muerte y que vivamos
hasta ese momento en la Gracia de Nuestro Señor Jesucristo.

martes, 7 de julio de 2009

Nuestra Señora del Carmen


Patrona de los marineros

Desde los antiguos ermitaños que se establecieron en el Monte Carmelo, Los Carmelitas han sido conocidos por su profunda devoción a la Santísima Virgen. Ellos interpretaron la nube de la visión de Elías (1 Reyes 18, 44) como un símbolo de la Virgen María Inmaculada. Ya en el siglo XIII, cinco siglos antes de la proclamación del dogma, el misal Carmelita contenía una Misa para la Inmaculada Concepción.

En las palabras de Benedicto XVI, 15,VII,06:
"El Carmelo, alto promontorio que se yergue en la costa oriental del Mar Mediterráneo, a la altura de Galilea, tiene en sus faldas numerosas grutas naturales, predilectas de los eremitas. El más célebre de estos hombres de Dios fue el gran profeta Elías, quien en el siglo IX antes de Cristo defendió valientemente de la contaminación de los cultos idolátricos la pureza de la fe en el Dios único y verdadero. Inspirándose en la figura de Elías, surgió al Orden contemplativa de los «Carmelitas», familia religiosa que cuenta entre sus miembros con grandes santos, como Teresa de Ávila, Juan de la Cruz, Teresa del Niño Jesús y Teresa Benedicta de la Cruz (en el siglo, Edith Stein). Los Carmelitas han difundido en el pueblo cristiano la devoción a la Santísima Virgen del Monte Carmelo, señalándola como modelo de oración, de contemplación y de dedicación a Dios. María, en efecto, antes y de modo insuperable, creyó y experimentó que Jesús, Verbo encarnado, es el culmen, la cumbre del encuentro del hombre con Dios. Acogiendo plenamente la Palabra, «llegó felizmente a la santa montaña» (Oración de la colecta de la Memoria), y vive para siempre, en alma y cuerpo, con el Señor. A la Reina del Monte Carmelo deseo hoy confiar todas las comunidades de vida contemplativa esparcidas por el mundo, de manera especial las de la Orden Carmelitana, entre las que recuerdo el monasterio de Quart, no muy lejano de aquí [Valle de Aosta]. Que María ayude a cada cristiano a encontrar a Dios en el silencio de la oración.

La estrella del Mar y los Carmelitas

Los marineros, antes de la edad de la electrónica, dependían de las estrellas para marcar su rumbo en el inmenso océano. De aquí la analogía con La Virgen María quien como, estrella del mar, nos guía por las aguas difíciles de la vida hacia el puerto seguro que es Cristo.

Por la invasión de los sarracenos, los Carmelitas se vieron obligados a abandonar el Monte Carmelo. Una antigua tradición nos dice que antes de partir se les apareció la Virgen mientras cantaban el Salve Regina y ella prometió ser para ellos su Estrella del Mar. Por ese bello nombre conocían también a la Virgen porque el Monte Carmelo se alza como una estrella junto al mar.

Los Carmelitas y la devoción a la Virgen del Carmen se difunden por el mundo

La Virgen Inmaculada, Estrella del Mar, es la Virgen del Carmen, es decir a la que desde tiempos remotos se venera en el Carmelo. Ella acompañó a los Carmelitas a medida que la orden se propagó por el mundo. A los Carmelitas se les conoce por su devoción a la Madre de Dios, ya que en ella ven el cumplimiento del ideal de Elías. Incluso se le llamó: "Los hermanos de Nuestra Señora del Monte Carmelo". En su profesión religiosa se consagraban a Dios y a María, y tomaban el hábito en honor ella, como un recordatorio de que sus vidas le pertenecían a ella, y por ella, a Cristo.

La devoción a la Virgen del Carmen se propagó particularmente en los lugares donde los carmelitas se establecieron.

España
Entre los lugares en que se venera en España la Virgen de España como patrona está Beniaján, Murcia. Vea ahí mas imágenes.

América
Es patrona de Chile; en el Ecuador es reina de la región de Cuenca y del Azuay, recibiendo la coronación pontificia el 16 de Julio del 2002. En la iglesia del monasterio de la Asunción en Cuenca se venera hace más de 300 años. Es además venerada por muchos en todo el continente.

domingo, 7 de junio de 2009

La Iglesia Católica frente a la Masonería


La pertenencia a la masonería ha sido condenada por diversos documentos de la Iglesia desde el siglo XVIII hasta nuestros días:

* Bula In Eminenti del Papa Clemente XII (1738)
* Providas Papa Benedicto XIV (18 mayo, 1751)
* El Papa Pío VII promulgo el 13 de Septiembre de 1821 una constitución denominada Ecclesiam a Jesu Christo. Este documento entre otras cosas dice que los Francmasones han de ser excomulgados, por sus conspiraciones contra la iglesia y el estado.
* Quo Graviora Papa León XII (13 marzo, 1825).
* Encíclica Traditi Humilitati Papa Pío VIII (24 de mayo, 1829).
* Encíclica Mirari Vos Papa Gregorio XVI (15 agosto 1832).
* Encíclica Qui Pluribus Papa Pío IX (9 de noviembre, 1846).
* Encíclica Humanum Genus Papa León XIII (20 de abril, 1884).
* Encíclica Dall'alto dell'Apostolico Seggio Papa León XIII (15 octubre, 1890).
* Encíclica Inimica Vos Papa León XIII (8 diciembre, 1892).
* Encíclica Custodi Di Quella Fede Papa León XIII (8 diciembre, 1892).

El 26 de noviembre de 1983 la Congregación para la Doctrina de la Fe, dirigida por el Prefecto Cardenal Joseph Ratzinger (posteriormente elegido papa con el nombre de Benedicto XVI) emitió una Declaración sobre la masonería firmada por Juan Pablo II confirmando el juicio negativo de la Iglesia Católica sobre la masonería, la prohibición para los fieles católicos de afiliarse a las Logias bajo la pena de caer en pecado grave y no poder comulgar.

Argumentos católicos de la crítica a la masonería

Argumentos prácticos

- La cuestión del secreto. El secreto viola la libertad del masón pues el iniciado desconoce en lo que se mete, quedando después condicionado e instrumentalizado en función de estrategias que él ignora.

Al límite no permite al iniciado saber hasta qué punto está entrando en una logia masónica regular o en alguna organización parecida o pseudo-masónica, las cuales en muchas ocasiones son de carácter ilegal, así llamadas "obediencia salvajes".

- La "machinatio". Esta segunda razón "práctica" hace referencia a la "hostilidad -al menos de una parte importante- de la masonería en relación con la Iglesia". Sobre todo la masonería latina tiene un marcado acento anticlerical y laicista, que eventualmente se extiende a la promoción de leyes y antivalores cristianos. En Estados Unidos la masonería ha apoyado leyes para favorecer el aborto, quitar todo signo religioso de las escuelas, favorecer a los homosexuales, la pena de muerte...

- La promoción del ocultismo.

Argumentación doctrinal

La crítica del método La remoción de los argumentos prácticos no hacen automáticamente compatible la masonería con al confesión católica, no así en denominaciones protestantes (como los Bautistas del Sur en los Estados Unidos). A la base del rechazo católico de la masonería, no sólo están los argumentos prácticos, sino la irreconciliabilidad de los principios del método masónico con la fe. Dicho simplemente, el tipo de relativismo que conlleva el "método masónico", aún y cuando no se haga una profesión explícita de él, hace imposible el acto de fe tal y como lo entiende la Iglesia.

Anticlericalismo masónico

Una parte de los masónes no solamente profesan el laicismo pero también el anticlericalismo, oponiéndose filosóficamente, doctrinalmente y políticamente al cristianismo.

domingo, 31 de mayo de 2009


"La unión virginal de María y José"
S. S. Juan Pablo II
Catequesis mariana
21 de agosto de 1997

1. El evangelio de Lucas, al presentar a María como virgen, añade que estaba "desposada con un hombre llamado José, de la casa de David" (Lc. 1, 27). Estas informaciones parecen, a primera vista, contradictorias.

Hay que notar que el término griego utilizado en este pasaje no indica la situación de una mujer que ha contraído el matrimonio y por tanto vive en el estado matrimonial, sino la del noviazgo. Pero, a diferencia de cuanto ocurre en las culturas modernas, en la costumbre judaica antigua la institución del noviazgo preveía un contrato y tenía normalmente valor definitivo: efectivamente, introducía a los novios en el estado matrimonial, si bien el matrimonio se cumplía plenamente cuando el joven conducía a la muchacha a su casa.

En el momento de la Anunciación, María se halla, pues, en la situación de esposa prometida. Nos podemos preguntar por qué había aceptado el noviazgo, desde el momento en que tenía el propósito de permanecer virgen para siempre. Lucas es consciente de esta dificultad, pero se limita a registrar la situación sin aportar explicaciones. El hecho de que el evangelista, aun poniendo de relieve el propósito de virginidad de María, la presente igualmente como esposa de José constituye un signo de que ambas noticias son históricamente dignas de crédito.

2. Se puede suponer que entre José y María, en el momento de comprometerse, existiese un entendimiento sobre el proyecto de vida virginal. Por lo demás, el Espíritu Santo, que había inspirado en María la opción de la virginidad con miras al misterio de la Encarnación y quería que ésta acaeciese en un contexto familiar idóneo para el crecimiento del Niño, pudo muy bien suscitar también en José el ideal de la virginidad.

El ángel del Señor, apareciéndosele en sueños, le dice: "José, hijo de David, no temas tomar contigo a María tu mujer porque lo engendrado en ella es del Espíritu Santo" (Mt. 1, 20). De esta forma recibe la confirmación de estar llamado a vivir de modo totalmente especial el camino del matrimonio. A través de la comunión virginal con la mujer predestinada para dar a luz a Jesús, Dios lo llama a cooperar en la realización de su designio de salvación.

El tipo de matrimonio hacia el que el Espíritu Santo orienta a María y a José es comprensible sólo en el contexto del plan salvífico y en el ámbito de una elevada espiritualidad. La realización concreta del misterio de la Encarnación exigía un nacimiento virginal que pusiese de relieve la filiación divina y, al mismo tiempo, una familia que pudiese asegurar el desarrollo normal de la personalidad del Niño.

José y María, precisamente en vista de su contribución al misterio de la Encarnación del Verbo, recibieron la gracia de vivir juntos el carisma de la virginidad y el don del matrimonio. La comunión de amor virginal de María y José, aun constituyendo un caso especialísimo, vinculado a la realización concreta del misterio de la Encarnación, sin embargo fue un verdadero matrimonio (cf. exhortación apostólica Redemptoris custos, 7).

La dificultad de acercarse al misterio sublime de su comunión esponsal ha inducido a algunos, ya desde el siglo II, a atribuir a José una edad avanzada y a considerarlo el custodio de María, más que su esposo. Es el caso de suponer, en cambio, que no fuese entonces un hombre anciano, sino que su perfección interior, fruto de la gracia, lo llevase a vivir con afecto virginal la relación esponsal con María.

3. La cooperación de José en el misterio de la Encarnación comprende también el ejercicio del papel paterno respecto de Jesús. Dicha función le es reconocida por el ángel que, apareciéndosele en sueños le invita a poner el nombre al Niño: "Dará a luz un hijo y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados" (Mt. 1, 21).

Aun excluyendo la generación física, la paternidad de José fue una paternidad real, no aparente. Distinguiendo entre padre y progenitor, una antigua monografía sobre la virginidad de María -el De Margarita (siglo IV)- afirma que "los compromisos adquiridos por la Virgen y José como esposos hicieron que él pudiese ser llamado con este nombre (de padre); un padre, sin embargo, que no ha engendrado". José, pues, ejerció en relación con Jesús la función de padre, gozando de una autoridad a la que el Redentor libremente se "sometió" (Lc. 2, 51), contribuyendo a su educación y transmitiéndole el oficio de carpintero.

Los cristianos han reconocido siempre en José a aquel que vivió una comunión íntima con María y Jesús, deduciendo que también en la muerte gozó de su presencia consoladora y afectuosa. De esta constante tradición cristiana se ha desarrollado en muchos lugares una especial devoción a la santa Familia y en ella a san José. Custodio del Redentor. El Papa León XIII, como es sabido, le encomendó el patrocinio de toda la Iglesia.